El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia sigue funcionando en toda la UE con ambiciosas reformas e inversiones

La Comisión ha presentado este martes la evaluación intermedia del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), el instrumento de recuperación de la UE que constituye el elemento central del plan NextGenerationEU, dotado con 800.000 millones de euros.

El MRR se creó en febrero de 2021 con una escala y ambición sin precedentes, y con el doble objetivo de ayudar a los Estados miembros a recuperarse de la pandemia de COVID-19 y de reforzar su resiliencia, haciendo que las economías europeas y sus sociedades sean más ecológicas, digitales y competitivas. En resumen, para estar preparados para el futuro. El MRR también ha sido vital para hacer frente a problemas urgentes, como el efecto en cadena de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. 

En sus planes de recuperación y resiliencia (PRR), los Estados miembros planearon reformas e inversiones: en consonancia con las prioridades de política ecológica, digital y social de la UE, y adaptadas para hacer frente a los retos nacionales señalados en el Semestre Europeo a través de recomendaciones específicas por país (REP).

La evaluación intermedia marca la mitad de la duración del MRR e indica la manera en que este mecanismo ha alcanzado sus objetivos hasta la fecha.

¿Cómo ha impactado el MRR hasta ahora?

Los Estados miembros están realizando las reformas e inversiones contempladas en sus PRR. A finales de 2023, la Comisión ya había considerado cumplidos satisfactoriamente más de 1.150 hitos y objetivos. Estos pasos en la ejecución de las reformas e inversiones se han traducido en cambios a mejor y en resultados prácticos tangibles.

Con la ayuda del MRR, por ejemplo:

  • Se han ahorrado más de 28 millones de megavatios hora (MWh) de consumo de energía.
  • Más de 5,6 millones de nuevos hogares tienen acceso a internet a través de redes de muy alta capacidad,
  • Casi 9 millones de personas se han beneficiado de medidas de protección contra catástrofes relacionadas con el clima, tales como inundaciones e incendios forestales.

Hasta la fecha se han abonado a los Estados miembros casi 225 000 millones de euros en fondos con cargo al MRR. 67 000 millones de euros en concepto de prefinanciación se desembolsaron para impulsar la ejecución de reformas e inversiones y paliar los efectos a corto plazo en los presupuestos de los Estados miembros de la crisis de la COVID-19 y, a continuación, de la crisis energética.

La Comisión y los Estados miembros, junto con el Parlamento Europeo y el Consejo, han colaborado estrechamente para alcanzar estos resultados.

¿Cómo ha contribuido el MRR a la recuperación económica de la UE?

La Comisión calcula que alrededor de la mitad del aumento previsto de la inversión pública entre 2019 y 2025 se debe a inversiones financiadas con cargo al presupuesto de la UE, y en particular al MRR. A diferencia de crisis anteriores, la inversión pública en Europa aumentó durante la pandemia de COVID-19 y la consiguiente crisis energética, pasando del 3,0 % en 2019 a un 3,3 % estimado en 2023. En 2024, se prevé que la inversión pública alcance el 3,4 % del PIB.

La mayoría de los planes se preparó rápidamente en 2021, allanando así el camino para una prefinanciación sustancial, y la ejecución se inició también con rapidez. La actividad económica volvió a los niveles anteriores a la pandemia y el desempleo disminuyó hasta cifras nunca vistas de alrededor del 6 %.

La modelización económica realizada por la Comisión indica que NextGenerationEU podría aumentar el PIB real de la UE en hasta un 1,4 % en 2026 en comparación con la hipótesis de ausencia de ese instrumento de recuperación. Estos resultados no incluyen el importante efecto previsto favorable al crecimiento de las reformas contempladas en los planes de recuperación, efecto que se produce a largo plazo. Se prevé que el empleo en la UE aumente hasta un 0,8 % a corto plazo.

¿Cómo se ha utilizado el MRR en respuesta a nuevos retos?

A finales de 2023, el Consejo había refrendado las revisiones de los 27 planes para maximizar su impacto en un contexto cambiante. Se actualizaron así para contribuir a hacer frente a la subida de los precios de la energía a consecuencia de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, la alta inflación y las perturbaciones en la cadena de suministro. En Grecia, Eslovenia y Croacia también se actualizaron los planes para que contribuyeran a la respuesta a catástrofes naturales, las cuales, aparte del sufrimiento humano que causaron, dificultaron la ejecución de determinadas reformas e inversiones.

Estas actualizaciones incrementaron considerablemente la cuantía de la ayuda de la UE a los estados miembros en casi 150.000 millones de euros, lo que incluía más financiación para 23 capítulos de REPowerEU y 125.500 millones de euros de ayudas adicionales en forma de préstamos.

En total, se prevé que el MRR aporte 650 000 millones de euros de ayuda financiera.

¿Qué enseñanzas se han extraído de la evaluación intermedia del MRR?

La evaluación intermedia pone de relieve el amplio apoyo de los Estados miembros y otras partes interesadas al hecho de que el MRR se base en el rendimiento. El pago sobre la base de los avances y los resultados alcanzados, en lugar de depender de los costes incurridos, aporta previsibilidad y responsabilización tanto a los Estados miembros como a la Comisión. La aplicación y los desembolsos rápidos indican que el MRR ha apoyado a los Estados miembros en tiempos de crisis, y que la combinación única de inversiones y reformas contribuye a que nuestras economías estén mejor equipadas para el futuro.

La evaluación intermedia también señala algunos aspectos que podrían mejorar. Es necesaria una flexibilidad suficiente en la formulación y ejecución de los planes de recuperación y resiliencia para garantizar el mantenimiento de su valor añadido y su fluida aplicación. Una capacidad administrativa adecuada en los Estados miembros es fundamental para la rápida aplicación del MRR, al igual que la estrecha participación de las autoridades regionales y locales, y también de los interlocutores sociales.

Fuente: Plan de Recuperación